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Criando hijos saludables
en un mundo lleno de pantallas
La Dra. Nidhi Gupta es endocrinóloga pediátrica, autora de éxitos de ventas, oradora de TEDx y experta reconocida internacionalmente en bienestar digital. Investigadora galardonada con más de 100 publicaciones científicas, fundó la Fundación Phreedom (Suelte los dispositivos. Afronte la vida.) en 2019 para ayudar a personas y familias a construir relaciones más saludables con la tecnología. Su investigación ha vinculado el uso excesivo de pantallas con la ansiedad, la alteración del sueño, el agotamiento y la atención fragmentada, lo que la convierte en una voz confiable en la conversación global sobre tecnología y salud. A través de retiros, asesorías, alianzas escolares y talleres corporativos, ha inspirado un movimiento creciente hacia una vida intencional. Su libro más vendido, Calm the Noise, ofrece una guía personal y científica para liderar con el ejemplo en la era digital.

Dr. Nidhi Gupta is a pediatric endocrinologist, best-selling author, TEDx speaker, and internationally recognized expert on digital wellness. An award-winning researcher with over 100 scientific publications, she founded the Phreedom Foundation (Ungrip Devices. Grip Life.) in 2019 to help individuals and families build healthier relationships with technology. Her research has linked screen overuse to anxiety, sleep disruption, burnout, and fragmented attention, making her a trusted voice in the global conversation on tech and health. Through retreats, coaching, school partnerships, and corporate workshops, she has inspired a growing movement toward intentional living. Her best-selling book, Calm the Noise, offers a personal and scientific guide to leading by example in the digital age.


Como endocrinóloga pediátrica, uno de los mayores cambios que he presenciado durante la última década no es una enfermedad nueva. Es el creciente impacto de las pantallas en la salud de los niños, y qué tanto de la infancia ocurre ahora a través de una pantalla. Los niños de hoy duermen menos, se mueven menos y pasan menos tiempo en conversaciones cara a cara que cualquier generación anterior. El uso excesivo de pantallas se ha vinculado con la falta de sueño, la obesidad, la ansiedad, la depresión y la dificultad para mantener la atención. Pero quizás la mayor pérdida sea más difícil de medir: la infancia misma.
La buena noticia es que los padres tienen más influencia de la que creen. Los niños no aprenden hábitos digitales a través de sermones, aprenden al vernos. Si queremos que nuestros hijos tengan una relación saludable con la tecnología, primero debemos modelar una nosotros mismos. Guarde su teléfono durante las comidas. Mantenga las habitaciones libres de pantallas. Deje que sus hijos lo vean elegir un libro, una caminata o una conversación en lugar de seguir deslizando la pantalla.

Los abuelos también juegan un papel importante. Uno de los mayores regalos que pueden dar no es otro juguete electrónico o tableta. Es tiempo. Horneen galletas juntos. Cultiven un jardín. Lean una historia. Armen un rompecabezas. Estos son los momentos que los niños recuerdan para siempre.

En la Fundación Phreedom, alentamos a las familias a retrasar el uso de dispositivos inteligentes personales hasta al menos los 16 años. La infancia es una oportunidad única en la vida para desarrollar la curiosidad, la resiliencia, la creatividad y relaciones sólidas antes de llevar el internet del mundo en el bolsillo. La tecnología llegó para quedarse. Nuestro trabajo no es eliminarla. Nuestro trabajo es criar niños que puedan prosperar sin depender de ella.

As a pediatric endocrinologist, one of the biggest changes I've witnessed over the past decade isn't a new disease. It's the growing impact of screens on children's health, and how much of childhood now happens through a screen.
Today's children are sleeping less, moving less, and spending less time in face-to-face conversation than any generation before them. Excessive screen use has been linked to poor sleep, obesity, anxiety, depression, and difficulty sustaining attention. But perhaps the greatest loss is harder to measure: childhood itself.
The good news is that parents have more influence than they realize.

Children don't learn digital habits from lectures. They learn by watching us. If we want our children to have a healthy relationship with technology, we must first model one ourselves. Put your phone away during meals. Keep bedrooms screen-free. Let your children see you choose a book, a walk, or a conversation over another scroll.
Grandparents play an important role too. One of the greatest gifts they can give isn't another electronic toy or tablet. It's time. Bake cookies together. Plant a garden. Read a story. Build a puzzle. These are the moments children remember forever.

At Phreedom Foundation, we encourage families to delay personal smart devices until at least age 16. Childhood is a once-in-a-lifetime opportunity to develop curiosity, resilience, creativity, and strong relationships before carrying the world's internet in your pocket.
Technology is here to stay. Our job isn't to eliminate it. Our job is to raise children who can thrive without depending on it.