Javier García
Algunos llegaron por un año, otros por menos tiempo… Javier García Ibarra llegó como estudiante de intercambio en el 1992 y pronto se convirtió en parte de nuestra familia. Con el apoyo de nuestros hijos, Heather y Jason, floreció académica y personalmente, compartiendo momentos cotidianos que se transformaron en recuerdos entrañables. Su emotivo discurso de bachillerato, que tradujo al español para que su madre pudiera comprender cada palabra, sigue siendo inolvidable. Con los años, las visitas, los viajes y la amistad constante han convertido aquella experiencia en un vínculo duradero: una verdadera familia a ambos lados del océano. Carolyn and Caesar Stravinski Pero muchos se quedaron en nuestro corazón para siempre Las mayores bendiciones de la vida a menudo llegan de forma inesperada. Nuestra decisión de ayudar en el último momento y acoger en casa a una estudiante española, Elena, se convirtió en una de ellas. Con el tiempo pasó a ser como una “hija” para nosotros, y nosotros su familia americana. Tras su octava visita a Estados Unidos, todos nuestros 12 hijos viajaron a España para asistir a su boda. Nos enamoramos de España: de su belleza, de su gente y ahora también de nuestra “familia española”. ¡Gracias, Teresa, por haberlo hecho posible! Pam and Bil Mutz Some came for a year, others for less… Javier García Ibarra arrived as an exchange student in 1992 and quickly became part of our family. With the support of our children, Heather and Jason, he flourished academically and personally, sharing everyday moments that soon became treasured memories. His heartfelt graduation speech, translated into Spanish so that his mother could follow every word, remains unforgettable. Over the years, visits, travels, and constant friendship have transformed what began as a host family experience into a lasting bond… truly a family across the ocean. Carolyn and Caesar Stravinski But many stayed in our hearts forever Life’s greatest blessings are often unexpected. Our decision to help at the last minute by hosting a Spanish student, Elena, became one of those blessings. She became our “daughter,” and we became her American family. After her eighth visit to the U.S., all our 12 children even traveled to Spain for her wedding. We fell in love with Spain—its beauty, its people, and now our “Spanish family.” Thank you, Teresa, for making it possible. Pam and Bil MutzEstudiantes internacionales que se convirtieron en familia


Elena Carro

Suscríbete gratis y no te pierdas ninguna edición.
👉 Suscríbete Gratis
Javier García
International Students Who Became Family

Elena Carro

Subscribe for free and never miss an issue.
👉 Subscribe for Free





